En los proyectos mineros, los trabajos relacionados con el acero estructural y las chapas suelen constituir una parte sustancial del alcance del proyecto. Dependiendo del tipo de estructura, la parte correspondiente al acero puede oscilar entre el 50% y el 80% del valor del contrato.

En vista de ello, se debe prestar especial atención a la selección del contratista de fabricación adecuado para el proyecto. Las implicaciones de elegir un contratista de fabricación inadecuado podrían tener graves consecuencias para el proyecto y probablemente implicarán que el equipo del proyecto no cumpla con los objetivos previstos.

Coste y calidad

“El amargor de la mala calidad perdura mucho tiempo después de que se haya olvidado la dulzura del bajo precio”.”
Seamos realistas: resulta tentador optar por el precio más bajo, y el sistema de licitación no hace más que perpetuar esta situación. Por supuesto, el precio debe ajustarse al mercado y hay que vigilar a los contratistas, pero con demasiada frecuencia la obra se adjudica al licitador que ofrece el precio más bajo, que no cuenta con ningún tipo de garantía de calidad para cumplir con los requisitos del proyecto. Con demasiada frecuencia se repite la misma historia: se adjudica el contrato al precio más bajo, el contratista no ejecuta el proyecto con el nivel de calidad exigido y, inevitablemente, el proyecto se entrega con retraso.

Los responsables de compras con experiencia son conscientes de la importancia de conseguir un precio justo y razonable, garantizando, ante todo, que la calidad del producto o servicio suministrado no se vea comprometida.

Sistemas de gestión de la seguridad

La mayoría de las páginas web de las principales empresas de EPCM o del sector minero proclaman que las personas son su activo más valioso, pero prestan muy poca atención a los sistemas de gestión de la seguridad de los contratistas externos con los que colaboran en sus proyectos.

Los clientes tienen la obligación, tanto moral como legal, de garantizar que los contratistas que designan realicen su trabajo de forma segura. Recomendamos que, como mínimo, los clientes realicen auditorías de seguridad anuales a los contratistas con los que trabajan.

Control de proyectos

Los controles de proyecto son la columna vertebral para la ejecución satisfactoria de un proyecto. Optar por trabajar con un contratista que no cuente con los controles necesarios equivale, ni más ni menos, a jugársela a la suerte en cuanto al éxito de tu proyecto.

Tomemos como ejemplo el control de materiales. A primera vista, parece sencillo, pero pensemos en las consecuencias de que un equipo de obra intente instalar una estructura (a cientos de kilómetros de la localidad más cercana, con cobertura móvil limitada) y se dé cuenta de que algunos elementos esenciales no se incluyeron en el último contenedor. Esta situación desastrosa solo provocará retrasos considerables y tendrá un impacto enorme en la finalización de su proyecto.
Por este motivo, Viva utiliza un sistema de gestión integrado (StruMIS) con lectura de códigos de barras, lo que permite a nuestros clientes realizar un seguimiento en tiempo real de cada uno de los artículos, desde la fase de diseño detallado hasta la instalación in situ, mediante el visor BIM en 3D. Esto garantiza a nuestros clientes la tranquilidad de saber que todo se ha contabilizado y entregado correctamente.

Competencia y trayectoria profesional

Hay un dicho muy conocido que dice: “El leopardo nunca cambia sus manchas”. Conocer el historial de un contratista te proporcionará información valiosa sobre su competencia y el tipo de trabajos que es capaz de realizar. Unas cuantas llamadas telefónicas a las referencias de proyectos ya finalizados te dirán todo lo que necesitas saber sobre el contratista que estás pensando contratar y los posibles riesgos a los que te podrías enfrentar.

Es una realidad: ningún proyecto sale exactamente como estaba previsto, pero lo que distingue a un contratista mediocre de uno con el que te gustaría colaborar es la forma en que se abordan y resuelven los problemas.

En Viva, la satisfacción del cliente es un objetivo fundamental, y definimos el éxito de un proyecto en función del nivel de satisfacción del cliente alcanzado. Recuerda: son las personas las que lo hacen posible.

En conclusión

Decidir con quién colaborarás en tu próximo proyecto es un proceso complejo y no debe limitarse únicamente a una consideración de precio. El coste y las consecuencias de un proyecto fallido son mucho mayores que el posible ahorro de un pequeño porcentaje que parece tan importante al inicio del proyecto.

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